Tom Hanks: Deben saber la verdad sobre la masacre racial de Tulsa

Las escuelas en Estados Unidos y la industria del entretenimiento deben retratar el racismo en el pais.

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Me considero un historiador aficionado que habla demasiado en las cenas con amistades, en las que inicio conversaciones con preguntas como: “?Sabias que el canal de Erie es la razon por la que Manhattan se convirtio en el centro economico de Estados Unidos?”. Algunos de los proyectos en los que trabajo son obras de entretenimiento basadas en hechos historicos. ?Sabian que el segundo presidente estadounidense alguna vez defendio en un tribunal a los soldados britanicos que les dispararon a muerte a los bostonianos coloniales y que logro que la mayoria quedara libre de castigo?

Segun recuerdo, cuatro anos de mi educacion incluyeron estudios de historia estadounidense. Los grados quinto y octavo, dos semestres en el bachillerato, tres cuartas partes del programa que curse en una universidad comunitaria. Desde entonces, he leido textos de historia por placer y he visto documentales como primera opcion. Muchas de esas obras y esos libros academicos narraban las vivencias de gente blanca y la historia blanca. Las pocas figuras negras –Frederick Douglass, Harriet Tubman, el reverendo Martin Luther King Jr.– eran aquellas que habian logrado mucho a pesar de la esclavitud, la segregacion y las injusticias institucionales en la sociedad estadounidense.

Sin embargo, pese a todo lo que he estudiado, jamas lei una sola pagina en ningun libro escolar de historia sobre como, en 1921, una muchedumbre de personas blancas incendio un lugar conocido como el Black Wall Street, asesino a 300 de sus ciudadanos negros y desplazo a miles de afroestadounidenses que vivian en Tulsa, Oklahoma.

Lo mismo le ha ocurrido a mucha gente: en su mayoria, la historia la escribian personas blancas que se basaban en personas blancas, como yo, mientras que la historia de las personas de color –incluidos los horrendos disturbios de Tulsa– se excluia muy a menudo. Hasta hace relativamente poco tiempo, la industria del entretenimiento, que ayuda a determinar que forma parte de la historia y que queda en el olvido, hacia lo mismo. Eso incluye proyectos en los que yo participe. Yo sabia sobre el ataque al Fuerte Sumter, la batalla de Little Bighorn y el ataque a Pearl Harbor, pero no supe nada sobre la masacre de Tulsa sino hasta el ano pasado, gracias a un articulo de The New York Times.

En vez de enterarme de eso, en mis clases de historia aprendi que la Ley del Sello en el Reino Unido contribuyo al motin del te, que “nosotros” eramos un pueblo libre porque la Declaracion de Independencia decia que “todos los hombres son creados iguales”. Que la rebelion del whiskey comenzo por un impuesto al whiskey. Que los Articulos de la Confederacion y las Leyes de Extranjeria y Sedicion fueron esfuerzos absurdos. Con justa razon, mis clases dedicaron tiempo a Sacco y Vanzetti, al Partido Progresista de Teddy Roosevelt y a los hermanos Wright. Nuestros libros de texto contaban la historia de la compra de Luisiana, de la inundacion de Johnstown, Pensilvania, del gran terremoto de San Francisco y de George Washington Carver y los cientos de productos que desarrollo a partir del cacahuate.

Pero Tulsa jamas figuro mas que como una ciudad en la pradera. En uno de esos anos escolares, se le dedicaron unos parrafos a la primera marcha para colonizar las tierras no asignadas, conocida como Oklahoma Land Rush, pero la quema en 1921 de la poblacion negra que vivia ahi nunca se menciono. Desde entonces, me he percatado de que tampoco hubo mencion de la violencia, tanto a pequena como a gran escala, contra las comunidades negras, sobre todo entre el final de la Reconstruccion y las victorias del movimiento por los derechos civiles; no se contaba nada de la matanza de residentes negros en Slocum, Texas, a manos de una turba de personas blancas en 1910 ni del Verano Rojo de terrorismo supremacista blanco en 1919. A muchos estudiantes como yo se nos decia que el linchamiento de estadounidenses negros era una tragedia, pero no que estos asesinatos publicos eran comunes y que a menudo eran elogiados por los periodicos y las fuerzas de seguridad locales.

Para un nino blanco que vivio en vecindarios blancos de Oakland, California, mi ciudad en los anos sesenta y setenta parecia un lugar diverso e integrado, aunque a veces se sentia tenso y polarizado, algo que quedaba claro en muchos autobuses del transporte publico. La division entre el Estados Unidos blanco y el negro se veia tan solida como cualquier frontera internacional, incluso en una de las ciudades mas integradas de la nacion. Las escuelas Bret Harte Junior High y Skyline High School tenian estudiantes asiaticos, latinos y negros, pero la mayoria del alumnado de esos institutos era blanco. Ese no parecia ser el caso en otros bachilleratos publicos de la ciudad.

Nos dieron clases sobre la Proclamacion de Emancipacion, el Ku Klux Klan, el audaz heroismo y los buenos modales de Rosa Parks, e incluso sobre la muerte de Crispus Attucks en la masacre de Boston. Partes de ciudades estadounidenses habian ardido en llamas en distintos momentos desde los disturbios de Watts en 1965, y Oakland era la sede del Partido Pantera Negra y del centro de induccion de reclutas de la era de la guerra de Vietnam, asi que la historia se desarrollaba justo frente a nuestros ojos, en nuestra propia ciudad. Los problemas eran innumerables, las soluciones teoricas, las lecciones escasas y los titulares incesantes.

La verdad sobre Tulsa y la reiterada violencia de algunos estadounidenses blancos contra estadounidenses negros se ignoraba de manera sistematica, tal vez porque se consideraba una leccion demasiado honesta y dolorosa para nuestros jovenes oidos blancos. Por lo tanto, las escuelas predominantemente blancas no la incluian en sus temarios, las obras de ficcion historica dirigidas a las masas no la revelaban y la industria en la que elegi trabajar no abordo esos temas en peliculas ni en series sino hasta hace poco. Al parecer, los profesores y los directivos escolares blancos omitian el tema incendiario por el bien del statu quo –si acaso sabian sobre la masacre de Tulsa, porque algunos seguramente no estaban enterados de ella–, con lo que pusieron los sentimientos blancos por encima de la experiencia negra y, en este caso, literalmente por encima de las vidas negras.

?Como habria cambiado nuestra perspectiva si a todos nos hubieran hablado de lo ocurrido en Tulsa en 1921 desde el quinto grado? Hoy en dia, esta omision me parece tragica, una oportunidad desperdiciada, un momento valioso de ensenanza malgastado. Cuando las personas escuchan sobre el racismo sistemico en Estados Unidos, el mero uso de esas palabras suscita la ira de aquellas personas blancas que insisten en que desde el 4 de julio de 1776 todos hemos sido libres, que todos fuimos creados de la misma manera, que cualquier estadounidense puede volverse presidente y tomar un taxi en el centro de Manhattan sin importar el color de su piel, que, en efecto, el progreso estadounidense hacia la justicia para todos quiza sea lento pero es persistente. Diganles eso a los sobrevivientes de Tulsa, que ahora tienen 100 anos de edad, y a su descendencia. Y cuenten la verdad a los descendientes blancos de aquellos que estuvieron en la multitud que destruyo Black Wall Street.

Actualmente, pienso que las obras de ficcion basadas en hechos historicos con fines de entretenimiento deben retratar el yugo del racismo en nuestra nacion por el bien de las pretensiones de verosimilitud y autenticidad de esta forma de arte. Hasta hace poco, la masacre racial de Tulsa no se veia en peliculas ni programas de television. Gracias a varios proyectos que ahora estan en plataformas de emision en continuo, como Watchmen y Lovecraft Country, este ya no es el caso. Tal como otros documentos historicos que mapean nuestro ADN cultural, estas obras reflejaran quienes somos realmente y ayudaran a determinar cual es nuestra historia completa y que es lo que debemos recordar.

?Acaso nuestras escuelas deben ensenar lo que de verdad paso en Tulsa? Si, y tambien deben frenar la lucha para disenar los planes de estudio de manera que se omitan injusticias raciales historicas con el argumento de evitar la incomodidad de los estudiantes. La historia de Estados Unidos es complicada, pero el conocimiento nos hace personas mas sabias y fuertes. Lo sucedido en 1921 es una verdad, un portal hacia nuestra paradojica historia compartida. No se permitio la existencia de un Wall Street afroestadounidense; se redujo a cenizas. Mas de 20 anos despues, ganamos la Segunda Guerra Mundial a pesar de la segregacion racial institucionalizada. Mas de 20 anos despues de eso, las misiones del programa Apolo pusieron a 12 hombres en la Luna mientras que otros luchaban para poder votar, y la publicacion de los papeles del Pentagono demostro hasta que grado estan dispuestos a mentirnos sistematicamente nuestros funcionarios electos. Cada una de estas lecciones es una cronica de nuestra busqueda de estar a la altura de la promesa de nuestra tierra, de nuestro intento de contar verdades que, en Estados Unidos, deben considerarse mas que evidentes.

Tom Hanks es actor y cineasta.

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